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jueves, 11 de febrero de 2010

Una espada se ha transformado en rosa...




Porque nada se pierde, todo se transforma.

El domingo 7 de febrero de 2010 pasamos todo el día fuera de casa y al llegar -lo primero que hice- fue entrar a ver “El enigma” pues la fecha del viaje se nos venía encima. ¡Y allí estaba! –El- vencedor- con- su- espada-. Alguien, había conseguido, de manera muy rápida, llegar a la meta con todas las pruebas realizadas.
Me alegré, principalmente, por la reacción interna que tuve –sorpresa- por la rapidez del hallazgo y una -calma exagerada- cómo si fuera algo que estás esperando, pues para ser sincera, lo presentía. Con la misma calma se lo comuniqué a mi esposo, al cual fue como -echarle- un- cubo- de- agua- fría- y así se quedó, tristemente “congelado”. La noche anterior, precisamente, estuvimos hablando y pude percibir claramente la ilusión que le hacía realizar esa aventura, por el simple hecho, creo, de la motivación que le hace falta a su vida, en un momento, en el cual se siente con el botón en “pausa”.
Por mi parte, aplico doctrinas espirituales, un sendero que empecé a caminar hace por lo menos quince años, el cual estoy retomando, lenta y apaciblemente…
Me vienen en recuerdos, las palabras de uno de mis maestros –Juan-[clarividente-argentino] con quien hice varios viajes de carácter espiritual e investigativo. Fue en el regreso de su viaje a la India: “Vos no necesitás ir a ver a Sai Baba ni a ningún otro sitio, para recorrer tu camino, porque sabés perfectamente, que tu verdad está ahí dentro” –dijo- señalándome el corazón… “Disfrutá de la vida, seguí tus intuiciones, luchá por tus sueños y no olvidés que venimos solos y nos vamos solos” -prosiguió- aunque la persona que te merece, está esperándote-
Está esperándote… reverberó en mi cabeza en el camino de regreso a mi casa.
¿Y si no necesito andar esos caminos, porque me gusta recorrer esos lugares místicos? -Me pregunté- Y la “voz” interior respondió: ¿Cuales son tus sueños?
-Recorrer mundo- respondí en voz alta y algunas personas del subte, línea D: Catedral-Congreso de Tucumán, me miraron extrañadas…



Así empezó la aventura:

martes, 26 de enero de 2010

Investigamos. Los amigos colaboran...



-¿Vamos entonces? -dice mirándome- como preguntando si estaba segura. -¡¡¡Claroooooo!!!-grité- y salté de la silla para abrazarlo fuerte, fuerte.
Hoy es martes 26 de enero de 2010, pasaron tan solo ocho días y esta decisión nos tiene muy ilusionados. Algo ha cambiado, la magia ya no duerme la siesta y se ha instalado en nuestra casa para cobijarnos.
Por mi parte he recobrado una buena dosis de energía corporal (también es cierto que he dejado de fumar) y observo que ambos, tenemos más ganas de hacer cosas, a pesar del invierno, que habitualmente suele aletargarnos. Hemos retomado la obra del baño, es decir, las terminaciones que quedaron “esperando”, compramos pintura y las veintisiete manillas del mueble bar que llevaban rotas desde hace ¡años! Por no detallar las ideas que surgen espontáneas para diseñar y decorar todo lo que nos falta (entre ellas enmarcar las obras de DamasArt y colgarlas en la sala)
Mientras tanto... seguido investigando y ya tenemos prácticamente el enigma descifrado. ¡Es difícil! Pero con ayuda de los guerreros de la luz (entre ellos mi abuela) lo vamos armando. Cuento esto, porque me he ido a dormir muchas veces con alguna pista en la cabeza dando vueltas y nada más abrir los ojos, por la mañana siguiente, en voz alta, digo la respuesta. Mi esposo -a quien estoy volviendo loco- es fiel testigo de ello…
Entre otras cosas, estamos conectados con un grupo de amigos que se sumaron a este enigmático” juego” y se apasionan como nosotros con la búsqueda y ante cada posible prueba encaminada. Sin ir más lejos se nos unió V. Ana, la persona que tuvo la cajita en custodia y relató la historia para todos:

“¡¡¡Holaaaa!!!... bueno... ahora si ya estoy sentadita y lista para contar la historia de la cajita....jiji....
Con Danik nos hicimos amigas cuando yo me mudé al mismo complejo en el que vivía ella. Primero fue mi naturópata (luego de charlar horas me daba mi fórmula de flores de Bach, las cuales me ayudaron muchísimo para superar dificultades que yo tenía, y… la locura todavía la conservo!!! Jajá jajá...) luego, pasado un tiempo y ya siendo amigas, charlábamos de nuestras cosas y obviamente de las penas de amores... yo venía cascoteada como un ¡¡¡gato!!! jaja y ella... recuperándose de un muy mal trago.
Teníamos por costumbre los domingos a la tardecita, sentadas en la terracita que ella tenía, tomarnos una cerveza bien helada con unas sabrosas papas fritas que pedíamos a un delivery de por aquí cerca (la del vino tinto, la contamos otro días jeje)
Creo que fue allá por 2004, en una de esas tardes calurosísimas de Buenos Aires nos quedamos adentro (por el aire ¡¡¡acondicionado!!! jajá jajá...no daba para estar afuera).
Recuerdo que esa tarde-noche estábamos en la sala, con otras dos amigas mías. Entonces hablando de la importancia de los rituales en la vida, entre otras cosas, Danik comenzó a contarnos la historia de su cajita mágica... Yo que alucino con todo ese tipo de cosas y que además creo firmemente en que cuando deseamos algo realmente con el corazón, este deseo tarde o temprano se concreta, escuchaba atentamente… Cuando termina su relato, nos propone a las tres, que, tomando la cajita, pidamos fuertemente un deseo, y para que conservara nuestra energía, dejar en ella algo nuestro… Allí mismo, tomé la cajita y cerrando mis ojos pedí por lo que más deseaba en ese momento, encontrar a MI AMOR (si mal no recuerdo, era lo mismo que deseábamos las cuatro) aunque una de mis amigas no quiso, Lu (la más escéptica) que con el tiempo hizo unos cambios extraordinarios gracias a las armonizaciones y a las flores de Bach!!!! La que ahora está ahí, disfrutando de su embarazo, junto a su gran amor, porque aunque no haya participado del ritual, estaba allí y fue bendecida) Luego siguió Maru (que lo hizo solo como: otra chance). Danik nos dijo que hasta que cada una fuera encontrando su amor, permanecería abierta y la iríamos cerrando, a medida que llegaran... Durante un tiempo, diferentes personas llegaron a nuestras vidas… (La cajita siempre abierta) apostando a que quizá alguno de esos corazones fueran los que latirían como nunca por nosotras... Yo cada tanto, cuando visitaba a mi amiga, le reiteraba a la cajita mi deseo, como para que no se olvide, jijiji... bueno, en realidad se lo pedíamos a la a la abuela queridísima de Danik... Llegó el día en que ella siguiendo señales muy impresionantes, decide viajar a España...



Continuará

Así empezó la aventura:
1º El marcador quebrado (la primera señal)
2º La cajita mágica (cofre de malaquita)
3º ¿Qué haremos para nuestro aniversario?



miércoles, 20 de enero de 2010

¿Qué haremos para nuestro aniversario?

Sonrió cómplice, aunque con esa mueca de: “yo alucino contigo” pero seguimos investigando… A la hora del almuerzo me pregunta: -¿Qué haremos para nuestro aniversario vidi?- Yo rápidamente contesto: -¡Ir a por la espada! Este será un aniversario doble, un año de casados y cinco que vamos juntos por la vida, tiene que festejarse a lo grande ¿no te parece?- No pudo evitar soltar una carcajada…
Por la tardecita me puse impaciente, todo estaba muy lindo pero yo necesitaba una respuesta. Mi firme intención de ir se ve limitada por la falta de carné de conducir y el automóvil, es imprescindible para tantos kilómetros… y un enigma. Además, mi corazón siente que lo tenemos que hacer juntos.
Llegó la hora de la irritación cuando le manifesté: -yo hasta me animo a hacerlo igual, sola- a lo que él recibió como: “Me da igual si no vienes, yo me voy” Y un tanto alterado respondió: -Para un poco eh? No te enloquezcas con esto, yo trabajo, no puedo dejarlo todo y salir corriendo así como así- (Trabajo de sueldo normal, del cual vivimos los dos). Le expliqué que lo que dije no era un reproche, que mi mayor deseo es hacerlo juntos, pero de ser imposible tenía que encontrar la manera, pues es algo que no me puedo permitir dejar pasar, ahora no… Si vine a España a encontrarlo él, siguiendo señales, para muchos, absurdas ¿Cómo dejar de acudir a un llamado que desde que lo supe, solo hace bombear a mi corazón, sangre llena de oxígeno renovado? Simplemente, no puedo.
No hubo enfados ni discusiones, cenamos, me fui a la cama y él siguió hasta bastante entrada la noche abocado a la investigación.

Lunes 18 de enero de 2010: Rutina diaria. Por la mañana muy temprano mi esposo fue a trabajar. Yo me quedé durmiendo, pues al final, en vez de dormirme por la noche, me quedé leyendo nuevamente “El peregrino” hasta las 03.00 am. hora en que ya no pude más…
A pesar de haberme levantado tarde, hice bastante rápido las agobiantes tareas de los lunes (creo que es el día en que más ropa hay que lavar, más que recoger, más que ordenar, más, más… )
Con todo mi amor me dispuse a cocinar: capeletis caseros, rellenos de espinaca, ricota, nueces picadas y queso parmesano rallado con salsa crema de puerros. Hacía un tiempo que se los venía “anunciando” y al tener todos los ingredientes, aproveché para sorprenderlo… ¡Lo conseguí! Cuando llegó y los vio sobre la mesa cual sombreritos listos para ir al caldero, se le rieron hasta las ¡orejas! Y mucho más aún cuando nos sentamos a degustarlos acompañados con un poco de vino blanco albariño… la expresión fue lisa y llana: mmmmmmmmmmmm!!! Y entre risitas y halagos, con carita de niña buena le dije: -ahh entonces te los voy a preparar más seguido, así me dices que vamos a ir juntos a buscar la espada… -Ahh pues me haré de rogar-dijo- con sonrisa bromista, mientras miraba el almanaque -Ya conoces mi funcionamiento, nada de manipulaciones- respondí. Se puso de pie y se acercó al calendario -puedo pedir estos días- balbuceó señalando con su dedo índice sobre el mes de febrero...



Imagen: Diseño exclusivo para "El desafío" por DamasArt

Continúa...

Así empezó la aventura:


1º El marcador quebrado (la primera señal)
2º La cajita mágica (cofre de malaquita)

martes, 19 de enero de 2010

La cajita mágica (cofre de malaquita)

Era sábado 16 de enero de 2010, lo miré fijo a los ojos y le dije: – yo tengo que ir – No me respondió con ninguna palabra, pero se quedó sentado un par de horas en el ordenador leyendo y estudiando “El enigma” para llegar a la espada. Me di cuenta que le pasó lo mismo que a mí, una fuerza lo mantuvo conectado al llamado sin poder evitarlo. Sean cuales fueren las razones, él también se encontró misteriosamente atrapado. Es curioso y a la vez estremecedoramente emocionante, observarlo apasionado en algo a lo que creí, haría caso omiso. El domingo llegó el momento de conversaciones, pues hasta ahí solo eran búsquedas y armar un rompecabezas con el material que tenemos en casa (entre ellos los libros). Le conté entonces lo del marcador, el cual descansa en una cajita de la India (regalo que adquirió en Bombay otra de mis grandes amigas) de la cual él mismo fue testigo, cuando retornó a mis manos en Buenos Aires en marzo último, que fuimos a celebrar allí, junto a mis seres queridos nuestra boda. Dicha cajita guarda (además del marcador) unas hojitas de un pequeño gajo que corté en el Monte de los Olivos, un poquito de arena que recogí delante de la mágica pirámide Keops en Gizeh-Egipto, un prendedor de un elefante y su cría que perteneció a mi abuela fallecida (hoy uno de mis ángeles guía) una piedrita de cuarzo que me regaló otra amiga para que me acompañase cuando inicié mi aventura hacia España, una medalla con mi nombre grabado que usaba cuando era muy pequeña y un pendiente que dejó la persona a quien se la dejé en custodia.

ES UNA CAJITA MÁGICA, sí, aunque para muchos sea un cuento chino, es absolutamente real todo lo que estoy contando y muchas personas pueden dar fe de ello. Cierto día de diciembre yo me encontraba muy triste y casi desesperanzada en la espera de mi alma gemela (en mi interior sabía que estaba en algún sitio) y con ese dolor, “hablé” con mi abuela: “Abuela de mi corazón, voy a dejar dentro de este cofre la medalla de cuando era pequeña, tu prendedor y otras pequeñeces que tengo de lugares sagrados, voy a dejarla abierta y la cerraré solo cuando logres que pueda encontrar a mi amado, sea.”
Dos meses después yo emprendí mi viaje a España sin saber por cuanto tiempo, fui en búsqueda de algunas señales que no me podían dejar indiferente. Dejé todo, mi trabajo, mi casa, mis hijos (mayores) y me lancé. Apenas llegué a Madrid, en la misma casa donde me hospedaría, conocí al que hoy es mi esposo, aunque fue todo un año de “pruebas” hasta que empezamos una vida en común.

Continuará

Así empezó la aventura:
1º El marcador quebrado (la primera señal)

lunes, 18 de enero de 2010

El marcador quebrado (La primera señal)

No sé precisar bien la fecha, pero habrán transcurrido por lo menos diez años. Yo vivía en Buenos Aires y una amiga-alma-gemela, amante de conocer mundo, vino a España. A cada vuelta de sus viajes, solíamos encontrarnos a tomar un desayuno opíparo en La Costanera. Aquella mañana me contó su experiencia en Santiago de Compostela (algo desconocido para mí entonces) y me regaló un marcador de lectura metálico cuya parte superior tiene forma de concha, en medio de ésta, grabada la cruz que simula una espada. Yo estaba leyendo “El alquimista” de Paulo Coelho, escritor que acababa de conocer.
Me sentí atraída en ese momento por el relato de mi amiga sobre los peregrinos para llegar a la tumba del apóstol, reconozco que mi visión sobre las peregrinaciones cambió radicalmente desde que hice la vía dolorosa en Jerusalén. Antes, me parecía algo absurdo, aunque sigo pensando que ningún dios ni santo te pediría que hagas un sacrificio, pero ese, es otro tema.
Mi marcador de lectura comenzó a acompañarme y como dos años más tarde, con un bagaje algo más amplio sobre las lecturas “Herméticas” y habiendo realizado incluso un curso fascinante de alquimia llegó a mis manos “El Peregrino (Diario de un Mago)" del mismo autor Coelho. Entonces sucedió lo inesperado, un marcador metálico ¡se rompía! Se desprendió la concha de la base para sujetar las hojas, la expresión correcta es: ¡se partió! Tuve unos momentos enormes de pena, me gustaba mucho y le tenía un cariño muy especial. Así que utilicé uno de mis recursos para trasmutar los estados de ánimo de negativo a positivo y me dije: “Algún día tendré que ir y hacer el camino de Santiago”.
Pasaron toda esta cantidad de años y; por otras señales diferentes, hace cinco que llegué a España... me quedé. Estuve en Santiago de Compostela hace tres, muy de paso; ya era bien entrada la noche, así que poco pude ver. Algo latía en mi interior, sin embargo, ese “algo” me decía también que aún, no era el momento.
Ahora aparece “El desafío” de Paulo Coelho y apenas puedo dormir. No dejo de pensar ni un minuto en este “llamado” y estoy entregada por completo a las leyes universales para acudir.
Le enseñé a mi esposo de inmediato las directivas creyendo que diría algo cómo: “esto es una locura” sin embargo, quedó atrapado y con su personalidad mucho más apocada que la mía (soy exageradamente apasionada) dijo: – es algo muy interesante –





Continúa...

Así empezó la aventura:
1º El marcador quebrado (la primera señal)
2º La cajita mágica (cofre de malaquita)
3º ¿Qué haremos para nuestro aniversario?
4º Investigamos. Los amigos colaboran.
5º El cierre de la "cajita"
6º Jueves 4 de febrero de 2010
7º Hoy es mañana
8º ELLA

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