
Porque nada se pierde, todo se transforma.
El domingo 7 de febrero de 2010 pasamos todo el día fuera de casa y al llegar -lo primero que hice- fue entrar a ver “El enigma” pues la fecha del viaje se nos venía encima. ¡Y allí estaba! –El- vencedor- con- su- espada-. Alguien, había conseguido, de manera muy rápida, llegar a la meta con todas las pruebas realizadas.
Me alegré, principalmente, por la reacción interna que tuve –sorpresa- por la rapidez del hallazgo y una -calma exagerada- cómo si fuera algo que estás esperando, pues para ser sincera, lo presentía. Con la misma calma se lo comuniqué a mi esposo, al cual fue como -echarle- un- cubo- de- agua- fría- y así se quedó, tristemente “congelado”. La noche anterior, precisamente, estuvimos hablando y pude percibir claramente la ilusión que le hacía realizar esa aventura, por el simple hecho, creo, de la motivación que le hace falta a su vida, en un momento, en el cual se siente con el botón en “pausa”.
Por mi parte, aplico doctrinas espirituales, un sendero que empecé a caminar hace por lo menos quince años, el cual estoy retomando, lenta y apaciblemente…
Me vienen en recuerdos, las palabras de uno de mis maestros –Juan-[clarividente-argentino] con quien hice varios viajes de carácter espiritual e investigativo. Fue en el regreso de su viaje a la India: “Vos no necesitás ir a ver a Sai Baba ni a ningún otro sitio, para recorrer tu camino, porque sabés perfectamente, que tu verdad está ahí dentro” –dijo- señalándome el corazón… “Disfrutá de la vida, seguí tus intuiciones, luchá por tus sueños y no olvidés que venimos solos y nos vamos solos” -prosiguió- aunque la persona que te merece, está esperándote-
Está esperándote… reverberó en mi cabeza en el camino de regreso a mi casa.
¿Y si no necesito andar esos caminos, porque me gusta recorrer esos lugares místicos? -Me pregunté- Y la “voz” interior respondió: ¿Cuales son tus sueños?
-Recorrer mundo- respondí en voz alta y algunas personas del subte, línea D: Catedral-Congreso de Tucumán, me miraron extrañadas…
Así empezó la aventura:
